19 de Enero, 2018





Misión Gula de Miro Popic
La cocina de la diáspora venezolana (y II)
18-09-16

A cinco mil kilómetros de Caracas, en Buenos Aires, en Palermo Soho, en una esquina de la calle Guatemala, funciona Caracas Bar, creación del productor musical Félix Ovalles, quien en 2009 fundó el lugar donde combina ron y comida venezolana con música latinoamericana, que se ha transformado en punto de encuentro para los que llegan sin saber dónde ir y para los que ya están y sienten nostalgia por lo que dejaron. Una muestra más de la colonización del maíz que poco a poco va tomado posesión de algunas esquinas bonaerenses. Como lo escribió el profesor Andrés Cañizales en El Nacional (02/08/2016), “el más reciente éxito es mostrar cómo a una harina de maíz tradicional argentina, ahora le añaden una imagen y la palabra ‘arepas’ para que quede claro que esa harina, que no es la P.A.N, también sirve para nuestro emblemático plato alimenticio”.
Fueron los inmigrantes napolitanos y sicilianos que llegaron a Estados Unidos en el siglo XIX quieren popularizaron la pasta con tomates que se convirtió en el ícono de la cocina italiana, transformada a partir de entonces en el más universal de los condumios, junto con la pizza. Fueron los braseros mexicanos que anualmente cruzaban el río Grande para ir a cosechar frutas y verduras en el norte los que se encargaron de acreditar la tortilla y el chile del que derivaron los tacos, los burritos, y las enchiladas, convertidos hoy en sinónimo de cocina mexicana. Fueron los chinos que llegaron a San Francisco en la época de la fiebre del oro los dieron a conocer las lumpias y el wantón, enalteciendo así una versión de la cocina china, permitiendo que hoy se encuentre en cualquier ciudad del mundo. Obviamente todas esas cocinas son más ricas y complejas, pero fue necesario esa simplificación expresada en una o dos preparaciones para que se dieran a conocer y respetar, facilitando así una mayor comprensión de sus particularidades una vez consolidadas. ¿Ha llegado tiempo de la arepa?
El éxito de la arepa se inscribe en el contexto de las cocinas étnicas con que los grupos migrantes dan a conocer nuevas opciones culinarias en la sociedad a la que se incorporan, reclamando para sí los valores de diversidad y multiculturalidad que comienzan a aceptarse con mayor facilidad a través de un plato de comida. Muchas de estas iniciativas surgieron originalmente para satisfacer las necesidades de los propios venezolanos a medida que fueron adquiriendo representatividad poblacional, tanto de productos emblemáticos como harina de maíz P.A.N., maltín Polar, ron, plátanos, etc., como de preparaciones cotidianas propias ya elaboradas o simplemente un lugar de encuentro donde compartir experiencias, los ritos, las festividades. En la mayoría de los casos y, me atrevería a afirmar, en todos, el público se amplió no solo al vecindario sino a otras comunidades deseosas de experimentar lo exótico, dejando de ser tendencia para transformarse en costumbre. Una ventaja extra ha sido el hecho de que el maíz no contiene gluten lo que lo transforma en el cereal ideal para todos aquellos que padecen trastornos con esa proteína que es dominante en el trigo, otorgándole a su pan, nuestra arepa, un componente beneficioso adicional además de sus propiedades gustativas.
El paso inicial de la cocina venezolana por el mundo le corresponde hoy a la arepa, en manos de los emigrantes que cada vez son más, desgraciadamente. Es el triunfo de una cultura, la del maíz, y la consolidación de una identidad construida alrededor de nuestro pan originario en manos de los que hoy trascienden fronteras impulsados por una situación de deterioro nunca antes vivida en el país. La llaman cocina de la diáspora, palabra tomada del griego para señalar la dispersión de semillas lanzadas al voleo y que, finalmente, adquiere significado para nosotros. Todos queríamos que la cocina venezolana fuera conocida, valorada y apreciada internacionalmente, pero no a este precio.






Compartir/Guardar

<Ver más Noticias






InicioGuía GastronómicaNoticiasVinosOpinionesQuiénes SomosContáctenos

Miro Popic Editor C.A. ® RIF: J-30047491-7
Todos los derechos reservados / All rights reserved

Diseño Web: Cograf