25 de Septiembre, 2017





Misión Gula de Miro Popi?
Bebiendo palabras (II)
21-08-17

Uno de los diecinueve significados que los académicos dan a la palabra caña tiene que ver con un vaso de forma cilíndrica o ligeramente cónica, alto y estrecho, usado en Andalucía para tomar vino cerveza. ¿Será ese el origen de la caña como la entendemos hoy? No luce probable. Más bien obedece a la presencia dominante de la caña de azúcar en el paisaje venezolano y su consecuente destilación hasta ser transformado en alcohol. En muchos países de Sudamérica caña también se asocia a licor, pero no de forma generalizada, sino a una sola preparación nacida de la caña de azúcar a la que siempre se le agrega un componente territorial para evitar confusiones, como caña uruguaya, paraguaya, boliviana, argentina. En Chile, en cambio, andar con la caña mala significa resaca, pero no se usa caña como genérico de trago salvo cuando se trata de un vaso alargado de cerveza de sifón.
Don Ángel Rosenblat, dentro de las muchas expresiones que reúne sobre el tema en su valiosa obra Buenas y malas palabras, menciona “ese muele caña en bruto”, haciendo alusión a una persona que bebe demasiado”, “Le gusta arrear la caña”, “¿Usted no raja caña?”, “Raja la caña en bruto”, “Es amigo de la cañandonga”, “Al primer cañazo se rascó”, todas expresiones sacadas de relatos periodísticos o de la literatura nacional.
El legado filológico del alcohol en Venezuela es enorme. Cada país tiene los suyos, pero no tantos como los que circulan entre nosotros. Imposible no citar a don Tulio Febres Cordero quien el 11 de septiembre de 1890 publicó en El Lápiz un escrito El licor y sus efectos, con este listado relativo al que está pasado de tragos: Achispado. Aguardientoso. Alcoholizado. Alegre. Alegrón. Alumbrado. Aporreado. Atarantado. Atilampado. Bebido. Beodo. Borracho. Cargado. Chispeante. Chispo. Chungo. Chupado. Descompuesto. Ebrio. Emborrachado. Embriagado. Emparrandado. Empiscado. Encandilado. Enfiestado. Ensabanado. Entitiritado. Golpeado. Iluminado. Impersonal. Imposible. Inspirado. Jalado. Jecho. Jumo. Lingüeteado. Loteado. Moneado. Mono. Paloteado. Pelado. Perdido. Pinto. Pintón. Pisco. Quemado. Rascado. Rascómetro. Templado. Tomado. Toteado. Tragueado. Trancado. Tranquilo. Trastornado. Triqueado. Trinquiliforte. Tristón. Turno. Turbio. Turco. Tureco. Tureque. Tuturuto.
Cien años después el tema fue revisado y ampliado con rigurosidad académica por el catedrático Édgar Colmenares del Valle en su documentada obra Designaciones de borracho en el habla venezolana, aparecida en 1989, lo más completo que se ha publicado en el país sobre el tema desde el punto de vista lexicográfico. Esta es una lista sin fin que cada quien puede actualizar a su antojo y libre conocimiento. Está en constante evolución pero permanece fiel a los clásicos que perduran por generaciones. Y los nuevos que surgirán cada vez que uno se echa unos palos. ¿Palos?


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